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Menopausia masculinajunio 8, 2011 on 3:12 pm | In Artículos de opinión, Menopausia | 1 comentarios
Antiguamente, los rituales de paso, en los cuales tu tribu, tu sociedad te acompañaba para hacerte sentir todo el peso de la responsabilidad de convertirte de niño a hombre, tenían lugar a edades muy tempranas. En las sociedades guerreras y cazadoras, pasabas una noche en la jungla y traías una presa significativa que habías matado con tus propias manos o con tus armas rudimentarias: un arco y flechas, una lanza… Al volver victorioso, toda la tribu te celebraba, te vestías y te peinabas de forma diferente y mostrabas con el lenguaje no verbal que ya eras un hombre. Luego entrabas en la etapa fértil en que cazabas para la tribu y para tu familia y llegado el momento en que tus fuerzas ya no eran las mismas, te convertías en un consejero, un anciano sabio a quien acudir en busca de consejo. Lo bueno de pertenecer a una tribu, es que todo el mundo tiene muy claro cuál es su papel, qué es lo que se espera de él. Eso proporciona una gran serenidad para poderse dedicar a ello plenamente, en cuerpo y alma. Hoy, en cambio, hombres y mujeres nos encontramos en una sociedad confusa y en cambio trepidante. Con una sociedad cada vez más laica, los ritos de paso como el bautismo y la comunión han ido desapareciendo y al único que nos aferramos, y no todos, es a la boda, en realidad el paso del joven irresponsable al hombre que sienta la cabeza y se responsabiliza de una familia. El mundo de los hombres, sus referencias y valores, ha cambiado tanto como el de las mujeres emancipadas, profesionales y con ambiciones en el mundo empresarial o político. Toca corresponsabilizarse del cuidado de los hijos, aceptar que el papel dominante/sumisa ya no vale en casa. Y mientras buscan su lugar en el universo siguen teniendo la jungla de asfalto para ir de caza, una caza donde la presa es una bella mujer dispuesta a rendirse a sus encantos varoniles, la oficina, donde compiten por el liderazgo, y los deportes de aventura, donde dan rienda suelta a sus hormonas preferidas: adrenalina y testosterona. La testosterona es una palabra mágica que nos lleva rápidamente a la andropenia, el envejecimiento del hombre y la ciencia del Antiaging para paliar e incluso revertir los síntomas. 1 comentario »RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI Deja un comentario |
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Victoria Baras -consulta@victoriabaras.com |
Vaya, nunca me había parado a pensar en la menopausia masculina. Sí que ha cambiado mucho la perspectiva desde que nuestros padres y abuelos ya estaban en la madurez casi desde la treintena al panorama actual en el que hay mucho complejo de Peter Pan mal curado
Comentario by Patch — 13 junio, 2011 #